Volver al blog

La Inteligencia Artificial como soporte a la ayuda humanitaria e catastrofes naturales y crisis complejas

PTJose Ricardo Bordón

Doctor en Medicina · Presidente de la ONG Together International Portugal

Cuando un error tecnológico puede costar vidas

En la gestión de una catástrofe, cada minuto importa y cada decisión puede determinar quién recibe ayuda primero, qué recursos se movilizan y dónde deben concentrarse los equipos de emergencia. La ponencia del Dr. Ricardo Bordón, médico especializado en emergencias y gestión de catástrofes con experiencia en misiones en múltiples continentes, sitúa a la Inteligencia Artificial en uno de sus escenarios más exigentes: aquel donde un error puede costar vidas. Su propuesta combina ingeniería de datos, capacidad predictiva y principios humanitarios para demostrar que la tecnología puede transformar la respuesta ante desastres, siempre que permanezca bajo supervisión humana.

Convertir el caos informativo en decisiones durante las 72 horas críticas

Las primeras 72 horas después de una catástrofe representan una ventana crítica para salvar vidas. Sin embargo, también constituyen un periodo caracterizado por información fragmentada, comunicaciones interrumpidas, recursos limitados y escenarios que cambian continuamente.

En este contexto, la Inteligencia Artificial puede funcionar como una especie de “sistema nervioso central” del operativo humanitario, integrando y procesando grandes cantidades de datos desestructurados procedentes del terreno. El objetivo no consiste únicamente en conocer qué está ocurriendo, sino en ayudar a anticipar qué puede suceder después y qué acciones podrían resultar más efectivas.

Esta capacidad permite evolucionar desde una respuesta exclusivamente reactiva hacia modelos predictivos y prescriptivos. La IA puede contribuir a identificar patrones de movilidad, anticipar trayectorias de incendios, evaluar daños estructurales, optimizar la atención en hospitales de campaña o mejorar la distribución de suministros.

Pero precisamente porque estas decisiones afectan directamente a personas en condiciones de extrema vulnerabilidad, la tecnología no puede actuar de manera aislada. La inteligencia humana continúa siendo el componente decisivo.

Cómo la IA transforma el ciclo completo de una catástrofe

1. Anticipación: utilizar los datos antes de que ocurra la emergencia

Uno de los mayores beneficios de la Inteligencia Artificial en la gestión de catástrofes aparece antes de que la emergencia alcance su punto crítico.

Los modelos de análisis pueden contribuir a predecir trayectorias de incendios y analizar patrones de movilidad de la población, proporcionando información que ayude a preparar recursos, identificar zonas potencialmente vulnerables y anticipar desplazamientos.

Este enfoque modifica profundamente la lógica tradicional de gestión de emergencias. En lugar de esperar a que el desastre ocurra para comenzar a reaccionar, los datos permiten construir escenarios posibles y fortalecer la preparación operativa.

La anticipación no elimina la incertidumbre, pero puede proporcionar mejores elementos para tomar decisiones antes de que el margen de actuación se reduzca.

2. Respuesta: entender rápidamente qué está ocurriendo sobre el terreno

Una vez iniciada la emergencia, el desafío pasa a ser comprender la dimensión real de los daños.

Herramientas como la visión computacional pueden ayudar a mapear afectaciones en edificios colapsados y aportar información para priorizar áreas de intervención. Paralelamente, el procesamiento inteligente de datos puede contribuir a organizar los flujos de atención en hospitales de campaña.

En este escenario, la velocidad de procesamiento adquiere una importancia fundamental. Equipos humanos que trabajan bajo presión necesitan convertir grandes cantidades de información dispersa en decisiones operativas concretas.

La IA puede acelerar ese proceso, ofreciendo una representación más estructurada de una situación que, en el terreno, suele presentarse como un escenario de caos.

3. Recuperación: optimizar la logística cuando la emergencia inmediata termina

La gestión de una catástrofe no finaliza cuando concluyen las operaciones iniciales de rescate.

La etapa de recuperación requiere mantener cadenas de suministro, movilizar recursos y garantizar que la asistencia llegue a las poblaciones afectadas. En esta fase, la Inteligencia Artificial puede ayudar a descongestionar cadenas logísticas y facilitar una distribución más eficiente de la ayuda.

Este uso demuestra que la tecnología puede acompañar todo el ciclo del desastre: desde la anticipación hasta la reconstrucción y recuperación.

La capacidad de analizar datos permite identificar cuellos de botella y apoyar decisiones relacionadas con recursos que, en contextos humanitarios, suelen ser limitados y deben distribuirse de manera especialmente cuidadosa.

4. Sistemas de vanguardia aplicados a operaciones humanitarias

La incorporación de estas capacidades no pertenece únicamente al terreno experimental. La ponencia destaca sistemas empleados en operaciones internacionales vinculadas con organismos como la Organización de las Naciones Unidas y el Programa Mundial de Alimentos.

Entre ellos se encuentra el Global Early Warning System, utilizado para anticipar desplazamientos; así como Shield Ground Monitor, una aplicación asociada al Programa Mundial de Alimentos orientada a detectar situaciones de desnutrición mediante dispositivos móviles.

También se utilizan algoritmos de detección de anomalías financieras, cuya función es identificar posibles irregularidades y contribuir a evitar desvíos de recursos destinados a la ayuda humanitaria.

Estos ejemplos muestran cómo la Inteligencia Artificial puede intervenir tanto en las operaciones sobre el terreno como en los mecanismos que garantizan que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan.

5. Human-in-the-Loop: la decisión final debe permanecer en manos humanas

El avance tecnológico plantea una cuestión que resulta especialmente crítica cuando están en juego vidas humanas: ¿hasta dónde puede delegarse una decisión a un algoritmo?

La respuesta planteada por Ricardo Bordón se fundamenta en el concepto Human-in-the-Loop. La supervisión y validación humana no deben considerarse un complemento opcional del sistema, sino un requisito esencial.

Un algoritmo puede procesar información, encontrar patrones y proponer alternativas. Sin embargo, las decisiones humanitarias deben preservar principios fundamentales como la neutralidad, imparcialidad, humanidad e independencia.

En escenarios hostiles y de alta incertidumbre, el criterio humano permite contextualizar aquello que los datos por sí solos no pueden comprender plenamente.

La verdadera innovación, por tanto, no consiste en sustituir a las personas, sino en proporcionarles herramientas que les permitan decidir con mayor información, velocidad y precisión sin renunciar a la responsabilidad ética.

Conclusión:

La Inteligencia Artificial puede cambiar profundamente la manera en que anticipamos, enfrentamos y superamos las catástrofes. Su verdadero valor aparece cuando los datos se convierten en mejores decisiones sin desplazar el criterio humano. En situaciones donde cada decisión puede afectar una vida, la pregunta esencial no es cuánto puede automatizarse, sino cómo utilizar la tecnología para proteger mejor a las personas sin perder nuestra humanidad. Tecnología para ampliar la capacidad humana, no para reemplazarla